Abós por Jesús Manuel Otero Eiriz

José Luis Abós no era mi amigo pero el día que nos dejó sentí un dolor parecido al que sientes cuando pierdes a alguien muy cercano. Las pocas veces que pude disfrutar de su compañía me pareció cercano, sincero, trabajador y todas esas cosas que los que más le conocéis sabéis de sobra. José Luis nunca lo tuvo fácil en el baloncesto. Todo lo que consiguió se lo ganó trabajando y con mucho esfuerzo. Muchas horas de ayudante en la elite, incluso en la NCAA en Wake Forest, y mucho trabajo en las categorías inferiores, varias veces campeón de España junior, le dieron la oportunidad de entrenar al equipo de su tierra en la LEB. Muchas horas para llegar a donde otros llegan en solo minutos pero a él nunca le importó. Trabajar no era una obligación era un estilo de vida. Abós supo pilotar el proyecto del CAI de nuevo a la ACB y consolidó al equipo en la mejor liga de Europa. Sin dejar de trabajar y poniendo cara a un proyecto que devolvía la ilusión a una ciudad de baloncesto. El 4 de agosto dejaba los banquillos para seguir luchando, esta vez por la vida, su último tweet lo define como persona fue el 1 de octubre “Lo que he visto esta noche en el pabellón me ha emocionado y desde luego será inolvidable para mí. Os lo agradezco desde el corazón, GRACIAS”. El hombre que había ganado mil batallas a la vida perdió la última el 20 de octubre. No es verdad que siempre se nos van los mejores, se van todos, los buenos y los malos, pero de los malos no se acuerda nadie, los buenos merecen nuestro homenaje, nuestro recuerdo, nuestro respeto y nuestra admiración. Gracias Pepelu por ser tan buena gente.