Como no recordarte por Carlos Arnal

Me siento en la distancia como cada día a leer lo que alguien que ha tenido la suerte de conocerte escriben sobre ti.
Los hay, familia y amigos de diario, que de veras hacen que , como cantó Loquillo, ratifiquen “la suerte que tuve de llegarte a conocer”.
Y como diría el maestro Sabina “como no recordarte, hace apenas casi 30 años” en una triste pista del barrio La Paz un entrenador, mitad insensato mitad abducido, me pidió que te marcara.
Acababan de poner la línea de 3 puntos. Te di cera suficiente para un altar de todos los santos y tu, como si nada te quedaste más cerca de los 30 que de los 20 puntos.
Recuerdo aquel olor tan tuyo de aquella camiseta Santillana reversible debajo del uniforme del equipo de la General Motors. Que bien has olido siempre capullo.
La de veces que te recordé aquello y tu sonrisa con esa voz que cautivaba diciéndome “no te quemes Charly, aquel año se los hice a casi todos”.
Luego otra vez acertó Sabina y “lustros pasaron hasta que el azar, duende y juguetón nuestros destinos unieran”.
Mi maestro Ricardo Martin Tezanos, en aquella que fue mi casa, Onda Cero, me cedió el mando de los deportes y a mi se me ocurrió que nadie mejor que tu para comenzar un sueño de un chico de barrio delante de un micrófono hablando de su pasión, el baloncesto.
Eso y los almuerzos en Montañana del gran José Antonio Artigas, al que algun dia alguien reconocera en nuestra tierra, hicieron el resto.
Cada semana venías a la radio y oírte era un placer.
Así durante años hasta que un día “sonrojado” me dijiste que no ibas a poder seguir viniendo todas semanas “porque ibas a dedicarte a esto”.
Recuerdo que te pregunte a que…porque. basket llevabas dedicandote toda la vida.
Te recuerdo con servilletas llenas de sistemas.
Aquellos años en los que hablar de basket en Zaragoza era obligatorio.
José A. González en la Cope, Luis Bruned en Radio Heraldo, Carlos Coca y Artigas en Radio Ebro, yo tenía el lujo de tenerte a ti cada semana.
Que terturlias. Que cervezas cada sábado tras cada partido.
Hoy de nuevo me vienen a la memoria tus recuerdos.
Las mesas de mantel y futbol con Alfonso Hernández en Barcelona, en Badajoz, en Mallorca.
Y hasta aqui Pepelu para decirte que como aquella noche con tu compadre Gustavo Aranzana en Pacha de la calle Sevilla, quiero que cuando volvamos a juntarnos de nuevo “nos den las 10 y las 11, las 12 y la 1 y las 2 y las 3”.