José Luis, el entrenador del pueblo – Willy Tisaire

Mi relación con José Luis empezó hace casi 25 años cuando fue mi profesor del curso de entrenador. Lo conocía como entrenador de cantera pero jamás había tenido contacto cercano. Como profesor me cautivo porque era ameno, entusiasta y sencillo. Captaba la esencia del juego y sabía transmitirla. Un lujo. Más adelante sus hijos Javier y Paloma entraron en el Doctor Azua y fueron unos alumnos ejemplares. Muchas veces me acuerdo a José Luis a las 5 de la tarde cuando los esperaba a la salida del colegio, en una de sus visitas cuando entrenaba lejos de Zaragoza. Imagino que sus hijos de pequeños echarían mucho de menos el contacto diario con su padre, pero creo que ahora que ha pasado el tiempo se sentirán orgullosos de la lección que su padre les transmitió, PELEA POR TU SUEÑO.

Para mi José Luis es el entrenador del pueblo, de los modestos, de los que con su esfuerzo y sacrificio van centímetro a centímetro ganando terreno al anonimato. José Luis siempre fue entrenador de cantera, siempre pensó como mejorar al jugador, aunque fuera un entrenador profesional que buscara el mejor resultado. El verdadero entrenador de cantera lo es siempre, entrene donde entrene. Estaba yo colaborando con el CBZ, cuando José Luis atendió a la llamada de José Luis Rubio para que llevara al EBA del CBZ en la parte final de una temporada. Me quede a ver muchos entrenamientos y me sorprendió como trabajaba la defensa desde el más pequeño detalle, recordando principios básicos y trabajando cada detalle como si fuera un equipo de formación. Era complejamente sencillo. Una delicia.

Después le seguí hasta que le dieron la oportunidad en el CAI, me alegre mucho, se lo merecía, tantos años peleando, sacrificándose, arriesgándose y al final le daban la oportunidad de su vida en su casa. Y bien que la aprovecho. Entonces tuve la oportunidad de hablar más con él, y su obsesión mas grande era la formación y como mejorar la cantera de Aragón. Estaba al día de todos los equipos de formación y teníamos apasionados debates sobre cómo mejorar nuestro basket.

La desgracia se cebo en mi hermano Carlos Pardo y ahí José Luis estuvo otra vez cumbre, apoyándolo, mimándolo, preocupándose y cuando al final murió, dio una lección de amistad en la rueda de prensa, recordando a Carlos. Nunca  había visto que las primeras palabras de un entrenador de elite fuera para un compañero de cantera perdido. Un crack.

Después vino a dar una charla al colegio junto a Pablo Aguilar (otro ser humano excepcional) y hablo sobre Carlos y sobre el baloncesto con humanidad y generosidad.

No voy a hacer reflexiones sobre la crueldad de la vida. Es así, nos guste o no. Pero si que hare una reflexión sobre la crueldad del ser humano. Para homenajear a alguien,  no se necesitan solo medallas o trofeos sino que a veces hay que homenajear al esfuerzo, al compromiso, a la humildad. José Luis se hizo a sí mismo, con muchas dificultades sacrificando seguridad laboral y familiar. Fue un zaragozano amante de su tierra, que nunca lo tuvo fácil. La vida de José Luis fue ejemplar pero su lucha para no perderla fue única.

Willy Tisaire