Es improbable que estemos todos los que somos, por más y más que estemos, pero
no hay duda de que todos los que estamos…, somos. Somos sus hijos, sus amigos,
sus colegas y sus admiradores. Somos una familia que supo crear y cuidar, con o
sin lazos sanguíneos. Somos afecto, amor y fin benéfico. Somos acción, decisión y
determinación. Somos errores y disculpas, intentamos e intentaremos ser aciertos.

Somos un tributo de incontables recuerdos, un homenaje solidario y buena parte de
su legado. Somos una llama que, lejos de apagarse, trata de estar cada vez más
viva. Somos todos los que quieran ser, ahora y/o en el futuro. No pretendemos ser
los únicos, bien al contrario, y seremos los primeros en apoyar otras acciones que
honren su figura y perpetúen sus huellas. No somos José Luis, por más que nos
gustaría acercarnos a serlo durante un solo segundo y por más que, por encima de
todo, nos gustaría que él mismo lo siguiera siendo. Sin querer ser nada más, ni
nada menos, y estando absolutamente orgullosos de serlo. Somos TAP.

Tributo a Pepelu