Un debate triste por David Sardinero

Recuerdo el día que falleció José Luis Abós. Estábamos en la redacción de Gigantes, en Velázquez, y el director entonces, César Nanclares, recibió una llamada. Sabíamos que Abós estaba muy mal y cuando salió de la sala donde se produjo la conversación, nos imaginamos qué había pasado. Hubo silencio durante unos minutos. Y después, un debate triste. Estábamos en pleno cierre, a dos o tres días de terminar la revista. Recuerdo que ese mes llevaba la Guía de la NBA, uno de los productos más farragosos de hacer en este tipo de publicaciones. Y en apenas unas horas teníamos que encontrar la forma más sincera de recordar su figura. La de Pepelu.

Yo reconozco que no había tratado muchas veces con él, pero cuando lo hice su comportamiento fue excelente. Recuerdo la gala de premios de la revista, del año anterior, por ejemplo. A la salida del Teatro Barceló, junto a Willy Villar. Cómo no.

Decidimos que la mejor opción era dedicarle la portada. Una portada especial, doble con la habitual, en la que apareció una foto de José Luis. Fue un debate triste. Elegir con el diseñador, Pablo Salvador, la foto, la tipografía, la frase que acompañaría esa portada… Al final, un honesto ‘Hasta siempre’.

Decidimos también que sería Gigante del mes In memoriam, con una foto sonriente, posando con su premio y, a contrarreloj, César me pidió que contactase con gente del baloncesto cercana a Pepelu. Movimos Roma con Santiago, en unas horas difíciles para todos los protagonistas. Llamadas duras, de las que te dejan con un nudo en la garganta, que quedaron plasmadas en un reportaje: ‘Abós, por quien le conoció bien’. Willy, Pablo Aguilar, Pesquera, Van Rossom, Sastre, Cepeda, Julbe, Rudez, Ruiz Lorente, Reynaldo…

Como digo, conversaciones duras, pero era nuestra obligación. Fue el humilde homenaje de Gigantes a un tipo que siempre se portó muy bien con la revista. Dos días contrarreloj para darle todo lo que pudimos. Como él había hecho. Descanse en paz.

Por David Sardinero, director de Gigantes